¿La erupción de los dientes provoca fiebre y/o diarrea ?

Partiendo de la base, de que la erupción (salida de los dientes) es un proceso fisiológico normal, vamos a desnitrificar, ésta creencia.
Alrededor de los 6 meses de edad (pudiendo ser un poco antes o después),
se inicia el proceso eruptivo de la dentición temporal o comúnmente llamados “dientes de leche”, con la salida de los incisivos centrales inferiores.
Pueden haber modificaciones del patrón del sueño, es decir , si tu bebé
dormía «x» horas de seguido y ahora se despierta más veces, y lo notas un
tanto molesto, sin causa aparente, puede deberse a la inflamación propia
que provoca en las encías de este proceso.
Además del cambio de humor, puede presentar, encías
inflamadas, disminución del apetito, aumento de salivación, y un rasgo
característico es que intentan llevarse todo a la boca, cualquier objeto que
tengan a su alcance, incluso sus manos.
Éste detalle, de llevar “TODO” a la boca, está estrechamente relacionado con
la aparición de diarrea, no se trata de la ERUPCIÓN en si, sino que el contacto oral con un objeto “sucio” puede llegar a provocar un cierto desequilibrio = diarrea.
No existe evidencia científica que relacione la erupción dental con la fiebre, es por ello que el leve aumento de la temperatura en algunos casos (nunca
mayor a una febrícula 37,5°), no puede ser extrapolado a toda la población.
Generalmente dura de 1 a 3 días, recomiendo:
– MUCHA PACIENCIA Y MIMOS EXTRA – Heladitos de leche materna. Mordedores (mejor si están refrigerados, pero no congelados) – También se recomienda el dedal de silicona para masajear las encías.

Fuente: Hospital HM nens de Barcelona

¿Los niños deben usar mascarillas?

Como una medida para evitar los contagios en tiempos de Covid-19 se recomienda a la población la utilización de mascarillas, sobre todo si acudirá a lugares cerrados y de aglomeración. Es importante entender que la función de la mascarilla es atrapar al virus y de esta manera impedir que llegue a las personas, objetos y superficies. 

Sobre este punto, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) informan que los niños de 2 años y menores no deben usar la mascarilla ni la cubierta de tela por el riesgo de asfixia. Advierten, además, que un mal manejo del elemento de protección podría convertirse en una fuente de contaminación. Es difícil que los niños aguanten tener mucho tiempo la mascarilla; se van a tocar y la van a contaminar, contaminando a su vez las superficies en contacto.

Tampoco se recomienda la utilización de mascarilla a los niños (de cualquier edad) que no se comunican verbalmente o con diagnóstico de trastorno del espectro autista, o cualquier niño que padezca asma grave o tenga dificultad para respirar con una mascarilla puesta, o que no pueda quitarse la mascarilla sin ayuda. Esta advertencia también aplica a personas adultas con problemas respiratorios o que estén inconscientes, incapacitadas o no sean capaces de quitárselas sin ayuda. 

Se considera que el empleo de mascarilla higiénica es recomendable recién para mayores de 2 años. Para que la mascarilla sea efectiva, debe utilizarse correctamente. Por ello, tanto la colocación, como el uso y la retirada de la mascarilla higiénica en los niños debe estar siempre supervisada por un adulto. 

Es fundamental que tanto niños como adultos no toquen la mascarilla una vez colocada. Si fuera necesario tocarla, es fundamental lavarse las manos previamente. Del mismo modo, a la hora de retirar la mascarilla habrá que lavarse las manos previamente y retirarla desde los costados siempre sin tocar la parte frontal.

Las mascarillas deben ser del tamaño adecuado según la edad y cubrir la nariz, la boca y el mentón. La medidas aproximadas según edades son:

  • Pequeña para niños de 3 a 5 años (con medidas de 5,5 cm x 13 cm).
  • Mediana para niños de 6 a 9 años (6,5 cm x 15 cm).
  • Grande para niños 9 a 12 años (8,5 cm x 17 cm).
  • Tamaño Adulto se aconseja para niños mayores de 12 años en adelante.

¿Cómo colocar la mascarilla facial?

  1. Los adultos con niños a su cargo deben ayudar a los niños cuando sea necesario. 
  2. Lavarse las manos con agua y jabón antes de tocar la mascarilla facial. 
  3. Verificar que la mascarilla no esté agujereada ni rasgada en ninguna parte. Todos los días, el adulto a cargo debe revisar las mascarillas de los niños para asegurarse de que estén en buen estado.
  4. Usar siempre el mismo lado de la mascarilla para afuera y el mismo lado para adentro (lado en contacto con la cara). 

Los adultos deben prestar atención a posibles síntomas de malestar: disminución de la actividad, agitación, asfixia, ojos en blanco, cambio en el color de la cara o cualquier otro problema cuando un niño esté usando una mascarilla facial. 

Las mascarillas faciales no son un reemplazo para las otras medidas basadas en evidencias para reducir la propagación de la enfermedad; son solo una herramienta adicional que puede proteger a otros de una posible exposición a gotas que emite el sistema respiratorio que pueden salir de nuestra boca al hablar, estornudar o toser. 

El lavado de manos frecuente y mantener el entorno limpio son claves para resguardar a los niños de cualquier virus.